Pisando las orillas del desierto conocí a una criatura de madre y padre que tuvo a bien nacer en una noche de ocultación transitoria lunar. Dicen que lxs niñxs que cruzan el umbral con la luz de la luna eclipsada por la sombra de la pacha, serán débiles en su primer año de vida y los que sigan ya dios dirá. Hace apenas unas horas, la luna les tapó la luz del sol a toda la trupe que se gasta la mirada en las makilas asean. Ahora anda sobre nuestras cabezas, se menea en su punto más cercano a nosotrxs, super luna nueva que aumenta, hoy mas que otras veces, la tensión superficial en el agua. Luna además, que desviste y vuelve a vestir al mismo niño sol, lo baña con caudales de agua que deshiela, lo apapacha y le entierra cuatro pedernales en el pecho. ¡Agárrense raza!
Los ciclos de la rima existencial.
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