Vuelve nuestra roca a pasear en una de sus puntas más cercanas al sol, los equinoccios son un momento equivalente entre el día y la noche, a partir de este momento la duración de la noche será cada vez menor. Vuelve la humedad al Ánawak, vuelven los sudores nocturnos, el calor de los días sofocantes, amoríos rasposos, fuerza fecundadora. Año nuevo, Atlacahualo, lluvias que excitan la vida en las semillas, tiempo de ofrendar sangre a la milpa.
Donde cae Dios y cae el Diablo
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